Crisis. Crisis del 30. Crisis del 2001. Crisis del Petróleo. Mas acá: Crisis del Campo. Crisis de Racing. Crisis en Wall Street. Crisis de Boca. Estas son crisis de memoria, sin pensar, sinrepetirysinsoplar, porque me debo olvidar de miles de crisis. (Sin olvidar para los críticos de crisis, las crisis personales, las crisis de pareja, la crisis moral y las crisis nerviosas). Estas sólo son las que están en el pensamiento instantáneo.
Evidentemente vivimos en crisis. La pregunta es -nada más ni nada menos- por qué. ¿Vivimos en crisis porque somos escorpianos?, ¿porque somos hinchas de un club de fútbol malo?, ¿porque somos africanos muertos de hambre, desempleados latinoamericanos o europeos mileuristas?, ¿Vivimos en crisis porque nos gusta?. ¿Nos calienta?.
Nos revolcamos en la crisis: afilamos los dientes para salvar el pellejo, lloramos desconsolados viendo como el mundo se derrumba, tratamos de llegar a los botes del Titanic, llamamos a amigos y enemigos para pavonearnos. ¿Quién no tiene relatos, anécdotas de crisis? Amamos la crisis. Creamos la crisis. Somos la crisis.
Existen, sin embargo, varias (tal vez infinitas) posturas (algunas políticamente correctas y otras no) frente a la(s) crisis. Está el opositor golpista agorero (“Se escuchan ruidos de sables”), el nihilista acérrimo negador (“Nah, no pasa naaada”), el experto tardío (“Yo sabía”), el tremendista asustadizo pesimista (“Nunca vi algo así. Se va todo a la mierda. Posta”), sólo por nombrar algunas.
Escuchando a los expertos de turno, todas las crisis parecen obvias. El aviso llega cuando ya no tiene sentido, cuando ya no sirve. Es como el familiar que, muerto el pollo (o el tío), sentencia: “Yo sabía”. Hubieras hecho algo, estúpido!. Bueno, claro, pensándolo bien, el familiar quería que el tío se muriera. Tal vez por conveniencia (siempre le gustó ese departamentito de la calle Paraguay) o tal vez para decir “yo sabía”.
En fin. Somos inestables, imprevisibles, hermosos, paranoicos, inteligentes, estúpidos, ignorantes, negros de mierda, almas gemelas y luchadores de catch. Todo eso y mucho más, a pesar de la crisis.Vamos a seguir comiendo asados (mientras hablamos de la crisis), haciendo el amor (para mitigar la angustia de la crisis), comprando 0kms (para pasear por las calles del país en crisis), etc. No lo digo Yo. Lo dice Fede Nietzsche: “somos los hombres los que contruímos la verdad a través de nuestros conceptos”. Dios nos ayude, entonces.
(El final en secreto…¿Se acuerdan de la crisis del Y2K?, de los chicos que levantaron mil millones de dólares arreglando algo que nunca se rompió?…je. Las crisis pueden ser muy creativas y redituables. No se asombren, entonces, cuando dentro de 10 años y miles de asados, un boludo venga y les diga orgulloso “¿ves esta casa?, me la hice con la crisis del 2008″.)
FC