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La chica más linda del mundo

Enero 1, 2009 · 13 comentarios

Dedicado a Natalia B.

1979

La imagen del intendente Brigadier Cacciatore inaugurando las obras en la escuela me habían dejado maravillado. El uniforme, el olor de las cartucheras antiguas (sin transformers, pero con lápices y gomas con olor a frutillita), el portafolio marrón con dos hebillas metálicas, el peinado al agua y los cientos, tal vez miles, de alumnos vestidos de blanco y cantando “azulunaladelcolordelcielo” me daban una fuerza inexplicable: eramos un ejército de jóvenes soñadores de 6 años a los que un tipo vestido de verde y armado, nos deseaba “educación para la paz y el entendimiento de todos los argentinos”.

Luego pasaron las horas, los días, y los horrores de los que nunca, o al menos hasta mucho después, nos ibamos a enterar.

La copa de leche la serenísima + una factura eran una de las raras alegrías. El comedor, un espanto. La escuela estaba bien: Palermo, chicos normales, padres profesionales.

Un día apareció ella: la chica más linda del mundo. Era morocha. Su pelo era realmente negro, profundo. Tenía pecas, cara pícara y unas pestañas guiness que enmarcaban sus ojos enormes. La miré con el desdén con que uno mira a las mujeres a los 6 o 7 años. Pero algo cambió en ese momento: era algo diferente al olor de las cartucheras o a la copa de leche.

Nos mirábamos con sonrísas tontas y buscadas. La miraba jugar al elástico, me miraba jugar al fútbol con pelota de medias.

Un día, como siempre el menos pensado, ella me hablo claramente: “te tengo un regalo, una sorpresa”. “Cerrá los ojos y te lo doy” dijo, y creo que en ese momento junté, estúpida e inocentemente, la manos. Alguien se acuerda de su primer beso? Ella puso sus labios sobre los míos. Despacio, pero con desición. Mi primer beso. Mi primer amor. Mi primer casi todo.

Estuve enamorado, pero no puedo recordar si la busqué intensamente o me fui al mazo como un niño de mi edad.

El tiempo nos separó. Una mudanza , cambio de colegio. En esa época (hasta 5to grado) descubrí el placer de chamuyo, de la novia hablada y caminada por el barrrio. Las ganas más ganas. Pero yo ya no era virgen de beso, ni de amor. No señor.

En 6to. grado, volví a Palermo. Los tiempos eran duros y la crisis jodida: faltaba la guita, había una guerra. Una guerra de verdad. Nos escondíamos abajo de los bancos por orden de la maestra y en el recreo jurábamos animarnos a matar a miles de Ingleses sólo con nuestra plasticola y un borratintas.

Buscaba sus ojos (cómo no encontrarlos, eran pantallas de cine). Su flequillo eterno era un cancerbero de sus pestañas que bajando se transformaban en esos ojos gigantes y luego en naríz respingada, pecas, miles, después su boca, que era Mi boca, y toda ella.

En 7mo. me fui. De nuevo. Llegaba la Democracia y yo no sabía porque con Mamá estabamos muy contentos y escuchabamos todo el día a Mercedes Sosa. Pero me gustaba.

Pocas noticias, pero siempre persistió el recuerdo, casi obsesivo, de su cara, de su boca.

La Escuela terminó, pero ella se negó a dejar mi cabeza.

Las noticias eran tremendas: la gente había desaparecido, Habían secuestrado maestros (como aquel que un día “renunció” y nunca volvió), el peso se devaluaba, pero eramos libres de gente como el hijodeputa que había inaugurado las obras en mi escuela.

La peor noticia vino después, aunque no la creí. Ya militaba (muy joven): repartía volantes y hacía alguna pintada. El secundario y la apertura democrática nos despertaban una efervescencia desmedida. Igual no lo creí.

No tenía porqué. No podía. No podía ser. Porqué iba a hacer algo así?

“Se mató”, me dijo alguien. “Se suicidó”. No me acuerdo quién, ni cómo, ni cuándo me lo dijo. Lo negué. Era la vida. Había vuelto la vida, no se podía ir. No ella. Por favor.

Lo años pasaron, nunca la olvidé. Muchas veces intenté confirmarlo, como si pensara que era todo una mentira. De hecho muchas veces dudé de la veracidad de información, irrefutable, aunque poco creíble para mí.

Se fue la chica del primer beso: se mató. Nunca supe por qué. Pero confieso que lo más tremendo es que nunca supe de su boca, porqué me había dado ese beso en el 79, ni por qué le gustaba, ni nada de lo que yo necesitaba escuchar.

2008

El otro día estaba por Palermo. Fui hasta el edificio en donde pasó. Queda enfrente del Shopping. En un momento de sosiego, cuando  pude dejar de llorar, no sé si empujado por el alcohol o qué, pensé que lo único que habías hecho era bajar a encontrarte conmigo, que te estaba esperando ahí, abajo, para preguntarte por qué.

2009

Recién dieron las doce. Es año nuevo. Brindé por vos.

Categorías: Amore

U

Octubre 9, 2008 · 3 comentarios

Ella es desmesurada, desmedida. Es especial, snob, requerida y está presa de un pasado perfecto que le exige un presente exitoso. Y -aunque me cueste aceptarlo- su forma torpe y obvia de ignorarme me gusta, me hace sentir especial. Un imbécil especial. Me desafía a buscar la forma en la que me vea, me escuche, o al menos repare en Mi presencia. Aunque cada vez que lo intento, termino solo y desdichado, pensando en la próxima movida de un ajedrez un poco patético, para qué negarlo. Porque me ve. Y hasta me saluda. Pero siempre hay un instante en la que sus ojos grandes y turros se fijan en mis ojos, brillantes, anisiosos, como diciendo “seguís esperando algo de Mi? Y tal vez nunca pueda ser real (tantas veces lo soñé, como real). Pero qué importa. Si ella va a seguir haciendo estragos en mi almita masoquista con su desparpajo desorbitado y su dinástico presente profesional. No me voy a rendir. Algún día -tal vez lejano- vas a ser vos la que busques mis ojos.

Categorías: Amore
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Acrylic on Canvas

Septiembre 30, 2008 · Dejar un comentario

Llegó, leí, guardé, después.
Noche, bañé, vestí, salí, corrí,
tardé, llegué, pregunté, miré,
miré, miré, miré y la ví, seguí,
miré, pedí bebí, bebí, bebí,
la ví, sonreí, hablé, hablé
me vio, sonrió, lo presentó,
era él, la ví, feliz, dolió,
bebí, bebí, bebí.
Me fui, me fui. Me fui

Categorías: Amore
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Algunos Amores, vívidos.

Septiembre 30, 2008 · 1 comentario

- Me acuerdo de vos. Un día, en mi mini dos ambientes de calle Peña, mezclamos vino , almohadas y fuego.  Qué peligro.
- Ja, de vos también me acuerdo. A vos un día te hice un romeo y julieta en un cambio de milenio, desde la terraza de un loft en Bajo Belgrano.
- Un día salí corriendo de tu entrepiso porque perdía un avión a Salta o a Catamarca. Casi no llego.Pero llegué. Qué vuelo!
- Y Vos? Los dos muy jovenes, fumando marihuana y yendo a un importante Parque de la Capital Federal para revolcarnos en el pastito.
- Si, de vos también…viajando en la lancha de un periodista insoportable hacia el Tigre. Nos quedamos todo el día. Como nos miramos! Y todo lo que vino.
- Vos también! la de los sanguchitos de queso con tabasco en pan árabe . De tomar, vino tinto. O Fernet con Coca Light.
- No. Vos sí eras tremenda. En el baño de un canal de TV!!!!
- Aquellos Ojos. La dulzura de la locura juvenil. Far away eyes. Llegamos hasta la Revolución
- También lo prohibido, lo que que nunca fue, pero qué noche inolvidable!
- La provinciana traicionera: igual me instalé una temporada eh? Y sí, nos divertimos
- La Leninista. Puro amor soviético. Fuerte, duradero…se derrumbó.

Categorías: Amore
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