Mi amigo Martín, el chef, enumeró en una lista sus logros de 2008. Dios. Cuando leí esa nota e intenté sumariar los míos, no solo no los encontré, sino que todo parecía un capítulo (tremendo) de la Familia Ingalls: todo tristeza, oscuridad, soledad, desatino, engaños, desarraigo, traición. Uf. Sí, son las 23.53 del año de marras: en 7 minutos todo habrá cambiado magicamente. Decidí entonces hacer del dolor y la oscuridad de todo este año par y satánico el combustible para los posteos. Corny? Cheesy? Grasa? Si, maybe. Pero ahora, vas a leer de nuevo. Vuelve la literatura rápida, sentida, lejana a los latinoamericanos (Cortazar, Marquez, Fuentes, Scorza) y a todo tipo de precisiones y pretensiones desmedidas. Copate pibe con la compu. Llorá, nena, con mi blog. . Entrá y leé. Pensá y salís.
1 respuesta hasta el momento ↓
Mariano // Enero 6, 2009 a 4:37 pm
Que el 2009 de ellos sea tan malo como nuestro 2008… Al final siempre es ellos contra nosotros, o no? Y la derrota ajena se puede celebrar como victoria propia, porque no creo que nos vaya a cambiar la suerte tan rapido amigo mio…